El Claustro y la Sala Capitular

El Claustro y la Sala Capitular

EL TESORO DE LA CATEDRAL

El Claustro que hoy contemplamos es fruto de la reforma acometida en 1340 por el Obispo Juan del Pino. Construido en piedra y ladrillo, está cubierto con bóvedas de crucería, ocho por cada crujía o galería. En la galería oriental se abre la Sala Capitular, construida bajo el mandato del Obispo del Pino y reformada en el de Pedro González de Mendoza, en la segunda mitad del siglo XV. Fue entonces cuando se cubrió con un alfarje mudéjar decorado con motivos vegetales y las armas del patrocinador. La techumbre fue descubierta durante la restauración llevada a cabo en 1992, oculta por unas bovedillas de yeso y un cielo raso. Actualmente el claustro acoge la exposición de la Catedral.

Entre sus fondos sobresalen tres trípticos flamencos pintados al óleo sobre tabla: el Tríptico de la Anunciáción, de Joos van Cleve, ejecutado entre 1515 y 1520; el Tríptico de la Adoración de los Magos, obra anónima de finales del siglo XV; y el de la Misa de San Gregorio, realizado hacia 1530 por Adrian Isenbrant.

En cuanto a la escultura, destaca el llamado retablo de los Apóstoles , dos relieves en piedra del románico tardío que pudieron formar parte, junto con los de San Pedro y San Juan que se muestran en la cripta, de un apostolado perteneciente a la desaparecida portada románica del transepto sur. Sobresalen también un frontal de altar de madera dorada y policromada de hacia el 1300, con el Trono de la Misericordia en el centro rodeado por el tetramorfos, y una imagen procesional gótica de Santo Domingo, venerada hasta finales del siglo XVIII. Excepcional es la talla de la Verónica, obra hispano-flamenca de finales del siglo XV. La colección escultórica se completa con un conjunto de bultos en madera, en su mayor parte fechados en los siglos XVI y XVII, y dos relieves, la Misa de San Gregorio y San Jerónimo Penitente, policromados por Andrés de Melgar en 1553.