La Catedral

Iglesia Catedral de Santo Domingo de la Calzada

ConstrucciónLa catedral se construyó en varias etapas

El nuevo templo fue comenzado en 1158 con planos del maestro Garçion , quien diseñó una iglesia de planta de cruz latina de tres naves con girola, en la que se abrían tres capillas semicirculares o absidiolos, y tribuna sobre ella.

A principios del siglo XIV se habían construido las tres naves, cubiertas con bóvedas de crucería simple en el caso de las laterales y de ocho nervios en la central, y el templo se cerraba por el extremo occidental con una portada carente de decoración esculpida.

El siglo XV dio paso a una nueva etapa de intensa actividad constructiva en la catedral, que se prolongó a lo largo de la centuria siguiente.  A mediados del siglo XVII se edificó la capilla de los Mártires.

Entre 1761 y 1765 se construyeron la actual fachada sur, presidida por los santos patronos de la diócesis, San Emeterio, San Celedonio y Santo Domingo, y la torre exenta.

Ya en 1958 se dotó al templo de una cripta que recoge el sepulcro con las reliquias del Santo.

El Retablo

Obra renacentistista

Es obra del escultor Damián Forment, que recibió el encargo en 1537 y se ocupó de su ejecución hasta su muerte en la Navidad de 1540. Fue terminado por los miembros de su taller.

El misterio de la Asunción

Se dedica al Salvador y a la Virgen en el misterio de la Asunción, cuyas imágenes se sitúan en la calle central. Sobre ellas destaca la presencia del óculo eucarístico, un espacio destinado a la exposición permanente del Santísimo.

Una obra excepcional

Al repertorio de imágenes cristianas se le unen un conjunto de seres mitológicos vinculados en la antigüedad a la resurrección y la salvación del alma. A partir de 1545 el Concilio de Trento prohibiría el uso de la mitología en el arte cristiano.

El mausoleo del Santo

SEPULCRO

Según la tradición, fue el propio Domingo quien preparó su sepulcro en la calzada que él mismo trazara, al exterior de la desaparecida iglesia primitiva. Años después, la construcción del nuevo templo recogería en su interior el enterramiento, concretamente en el transepto sur.

LÁPIDA

La lápida se asienta sobre una mesa de alabastro, que el escudo labrado del obispo Diego López de Zúñiga, promotor de la obra, permite fechar en la primera mitad del siglo XV. Doce escenas muestran distintos milagros y episodios de la vida del Santo.

SANTO

Situado en la cabecera del Santo se acopló un arco de plata procedente de Méjico, que fue donado en 1763. Bajo él se cobija la imagen de Santo Domingo, tallada por Julián de San Martín en 1789 y punto de partida de la iconografía que lo presenta como “santo abuelito”.

CRIPTA

El monumento está rodeado por un zócalo de mármol sobre el que se levanta una reja de hierro dorada y policromada, obra de Sebastián de Medina de 1708.
Bajo este espacio se construyó en 1958 una cripta que acoge las reliquias.

El gallinero

Frente al mausoleo se sitúa un gallinero gótico de piedra policromada, construido a mediados del siglo XV, que alberga un gallo y una gallina vivos en conmemoración del milagro del peregrino ahorcado injustamente (la presencia de animales vivos en el templo está documentada desde 1350). Sobre la puerta de ingreso, en una tabla de Alonso Gallego se representa el milagro.

El Claustro y la Sala CapitularEl tesoro de la Catedral

El claustro que hoy contemplamos es fruto de la reforma acometida en 1340 por el obispo Juan del Pino. Construido en piedra y ladrillo, está cubierto con bóvedas de crucería, ocho por cada crujía o galería. En la galería oriental se abre la sala capitular, construida bajo el mandato del obispo del Pino y reformada en el de Pedro González de Mendoza, en la segunda mitad del siglo XV. Fue entonces cuando se cubrió con un alfarje mudéjar decorado con motivos vegetales y las armas del patrocinador. La techumbre fue descubierta durante la restauración llevada a cabo en 1992, oculta por unas bovedillas de yeso y un cielo raso. Actualmente el claustro acoge la exposición de la Catedral.

Entre sus fondos sobresalen tres trípticos flamencos pintados al óleo sobre tabla: el Tríptico de la Anunciáción, de Joos van Cleve, ejecutado entre 1515 y 1520; el Tríptico de la Adoración de los Magos, obra anónima de finales del siglo XV; y el de la Misa de San Gregorio, realizado hacia 1530 por Adrian Isenbrant.

En cuanto a la escultura, destaca el llamado retablo de los Apóstoles , dos relieves en piedra del románico tardío que pudieron formar parte, junto con los de San Pedro y San Juan que se muestran en la cripta, de un apostolado perteneciente a la desaparecida portada románica del transepto sur. Sobresalen también un frontal de altar de madera dorada y policromada de hacia el 1300, con el Trono de la Misericordia en el centro rodeado por el tetramorfos, y una imagen procesional gótica de Santo Domingo, venerada hasta finales del siglo XVIII. Excepcional es la talla de la Verónica, obra hispano-flamenca de finales del siglo XV. La colección escultórica se completa con un conjunto de bultos en madera, en su mayor parte fechados en los siglos XVI y XVII, y dos relieves, la Misa de San Gregorio y San Jerónimo Penitente, policromados por Andrés de Melgar en 1553.